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Curadora: Rosa Martínez
Centro Cultural Andratx. Mallorca. España. Marzo-Agosto 2002
   
Ana Laura Aláez (Bilbao, 1964)
Pilar Albarracín (Sevilla, 1968)
Helena Almeida (Lisboa, 1934)
Vasco Araújo ( Lisboa, 1975)
Miquel Barceló (Felanitx, 1957)
Cristina García Rodero (Puertollano, 1949)
Ferran García Sevilla (Palma de Mallorca, 1949)
Susy Gómez (Pollença, 1964)
Rogelio López Cuenca (Nerja,1959)
Juan Muñoz (Madrid, 1953-2001)
Santiago Sierra (Madrid, 1966)
Néstor Torrens (Tenerife, 1954)
Eulàlia Valldosera (Vilafranca del Penedès, 1963)
Joana Vasconcellos (París, 1971)

Mallorca, como muchas otras islas del Mediterráneo, ha sido tierra de piratas, y el mito del Sur y el sol la han convertido en un paraíso de temporada. Este hecho, junto a la constatación de que los artistas que provienen de la "periferia" ibérica han de tener un enorme coraje para sobrevivir en un contexto internacional extraordinariamente competitivo, me llevó al título de La Canción del Pirata para la muestra que ahora se presenta en el Centro Cultural Andratx.

Desde el Romanticismo, la figura del pirata está rodeada de un aura de valentía, fuerza y coraje. El pirata respira libertad, contempla anchos horizontes, está poseído por el impulso de una ambición sin límites. El mar es su casa; el riesgo, su condición de vida. Como dice la canción, ama el peligro, y en la tormenta encuentra su equilibrio.... Este idealismo acentúa su carácter como ser sin patria y sin ley, pero omite la violencia de la razón económica que subyacía en sus viajes. En Andratx se cuenta que, en 1396, los piratas se llevaron hasta las hostias del sagrario de la iglesia del pueblo... Los piratas solían trabajar por cuenta propia, mientras que los corsarios -utilizando las mismas estrategias- solían ser mercenarios al servicio de intereses geopolíticos o imperiales de los estados.

Proviene también del Romanticismo la visión del artista como un genio atormentado, un ser diferente, un luchador bohemio que persigue el ideal de una creación permanentemente renovada. Y es cierto que es tarea del artista crear mundos, combatir los estereotipos, reinventar los lenguajes, ansiar el infinito. El verdadero artista, como decía Rafael Alberti, es un pirata cuyo deseo es "robar la aurora de los cielos". Hoy, la romantización del artista, como la del pirata, puede resultar algo "kitsch". Y, sin embargo, todavía funciona en nuestro imaginario y conforta como símbolo de libertad a aquellos que no encuentran refugio en el orden existente.

Los 14 artistas seleccionados no son piratas, pero tienen algunas de sus cualidades heroicas. Ana Laura Aláez, Pilar Albarracín, Helena Almeida, Vasco Araújo, Miquel Barceló, Cristina García Rodero, Ferran García Sevilla, Susy Gómez, Rogelio López Cuenca, Juan Muñoz, Santiago Sierra, Néstor Torrens, Eulàlia Valldosera y Joana Vasconcelos provienen de diferentes regiones de España y Portugal, y son para mí ejemplos extraordinarios del rigor crítico, la pasión, la fantasía y la capacidad de navegar por los agitados mares de la producción artística contemporánea. Algunos, como Miquel Barceló, Juan Muñoz o García Sevilla, son ya aclamados internacionalmente. Mujeres como Helena Almeida y Cristina García Rodero han conseguido sólo recientemente el reconocimiento que su constancia, su valentía y sus poéticas se merecían. Y los más jóvenes apuntan visiones y rutas significativas en el inicio del siglo XXI.

Sólo la reflexión crítica permite dilucidar de qué sustrato ideológico emergen nuestras prácticas, qué vacíos queremos llenar con el consumo desaforado de imágenes, mensajes, lugares, y qué sitio ocupa el arte en este torbellino. El arte es pasión y pensamiento, pero también producción. La producción y el consumo, como afirma la antropóloga Mary Douglas, generan riqueza material e intelectual. Sin embargo, el liberalismo imperante quiere un consumo veloz y sin resistencia... Por eso los artistas son necesarios: para abrir los instantes e interpretar críticamente el tiempo que les ha tocado vivir.

En contextos como el español y el portugués, el apoyo institucional a las prácticas contemporáneas más arriesgadas no es todo lo constante que debería y, frecuentemente, muchos de nuestros creadores más significativos han tenido que emigrar. No podemos, pues, sino celebrar que los promotores del Centro Cultural Andratx, Jacob y Patricia Asbaek, hayan asumido el riesgo de crear aquí una nueva infraestructura cultural y hayan decidido abrir sus puertas a algunos de los exponentes más significativos de la creación artística actual de Portugal y España.

Con sus propuestas estos 14 artistas nos plantean interrogantes, nos raptan de la miseria de la cotidianeidad, y nos ofrecen emociones y tesoros.

Rosa Martínez